Cuba a 60 años de la revolución

El 1 de enero de 1959, Fidel Castro entró triunfante a Santiago de Cuba, declarándola capital provisional del país y proclamando al magistrado Manuel Urrutia Lleó como presidente de la nación.

El deber moral asumido por Fidel:

«En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa».

El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: «Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos» .

Un poco de historia:

Fulgencio Batista, dictador de Cuba, frente al mapa de Cuba señalando a Sierra Maestra como el lugar de ubicación de la guerrilla.

Batista , había dado un golpe de Estado el 10 de marzo de 1952.

El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.

El Presidente Kennedy denunció la brutalidad del régimen golpista: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.

En efecto, jóvenes idealistas escindidos del partido Ortodoxo, autodenominados la Generación del Centenario, en homenaje al nacimiento de José Martí,  decidieron dar cara al atropello y organizaron para el 26 de julio de 1953, el asalto al Cuartel Moncada.

El fallido intento, terminó con la captura de sus líderes, entre ellos Fidel Castro Ruz.

La soldadesca batistiana estaba feliz y querían asesinar a los insurrectos. La decencia se impuso en la persona de un teniente de color, Pedro Sarría Tartabull, quien evitó el homicidio de Fidel aleccionando a sus hombres con las siguientes palabras:  “No disparen, no disparen. Las ideas no se matan.”

La acción de Pedro Sarría obligó a la dictadura a enjuiciar a Fidel y con ello se le salvó la vida. Sarría Tartabull, fue llamado a retiro por mostrar la rectitud que le exigía su conciencia.

Pedro Sarría Tartabull
Pedro Sarría y Fidel Castro después del triunfo de la revolución.
Fidel Castro prisionero después del asalto al Cuartel Moncada

Por su parte,  el consulado estadounidense de Santiago de Cuba, señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.

El regreso

Después de 22 meses en prisión en la Isla de Pinos, Fidel fue liberado y partió al exilio en 1955.

En México, sin perder tiempo, prepararon el regreso fundando el Movimiento 26 de Julio ( M – 26 – 7).

El 2 de diciembre de 1956, en la  playa cubana, Las Coloradas,  82 hombres bajaron del yate Granma. Habían zarpado de Tuxpán, estado de Veracruz, México, el 25 de noviembre de ese año. Su destino era enfrentarse al ejército de 80.000 hombres que sostenían la dictadura militar de  Fulgencio Batista. Su esperanza, para compensar tan cuantiosa diferencia,  estaba en el pueblo.

Mapa del lugar de desembarco en 1956

En Cuba, ya desembarcados, fueron sorprendidos, el 5 de diciembre de 1956, en  Alegría del Pio, derrota que los obligó dispersarse e internarse, en número de 20, en Sierra Maestra.

Los rebeldes capturados fueron masacrados a sangre fría por el ejército batistiano a pretexto de supuestos  de combates.

Las acciones en Cuba, en 1957,  comenzaron con la toma del destacamento militar La Plata.

El 28 de mayo, se produce la acción abierta de la guerrilla en El Uvero.

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José Antonio Etcheverría

El 30 de julio, policías batistianos asesinan al profesor, pastor bautista y líderrevolucionario, Frank País García, produciéndose un gran alzamiento popular.

Antes, el 13 de marzo, había sido ultimado, José Antonio Etcheverría, presidente de la FEU – Federación Estudiantil Universitaria,  en el intento de toma del palacio presidencial de Batista y de Radio Reloj.

El 5 de septiembre de 1957, se subleva la base naval de Cienfuegos, bajo el liderazgo del Alférez Dionisio San Román, con apoyo de milicianos del Partido Auténtico y del Movimiento 26 de Julio.

El gobierno dictatorial respondió con una cruenta represión que incluyó  el bombardeo de la base por la aviación de Batista. Perece un gran número de los 400 sublevados y San Román muere tras ser torturado.

Alférez Dionisio San Román

A principios de 1958, el Ejército Rebelde se acrecentó con las incorporaciones de campesinos y con sus victorias en la provincia de Oriente.

El 16 de enero lo hizo en Veguitas y, entre el 16 y 17 de febrero, en Pino del Agua, consolidando así su dominio en la Sierra Maestra.

En esta zona organizaron una sólida base logística, instalando una emisora de radio el 24 de febrero: Radio Rebelde.

Como maniobra de denuncia internacional, el 23 de febrero, en la ciudad de La Habana, secuestraron al automovilista Juan Manuel Fangio, quien se dirigía a participar en una competencia deportiva convocada por Batista quien intentaba mostrar una falsa apariencia de normalidad.

El 6 de marzo, obtuvieron una nueva victoria en el combate de Estrada Palma. A partir de este momento, las tropas guerrilleras comenzaron a combatir de acuerdo con los principios rectores de la guerra de movimiento, adquiriendo las características de una fuerza semi regular.

El 27 de febrero, Fidel Castro decide ampliar las operaciones de la guerrilla creando tres nuevas columnas al mando de Juan Almeida, Raúl Castro y Camilo Cienfuegos.

Almeida debe actuar en la zona oriental de Sierra Maestra y Raúl Castro abrir un Segundo Frente e instalarse en la Sierra Cristal, al norte de Santiago.

Raúl Castro y Ernesto Che Guevara en la Sierra.

El 9 de abril, la huelga general revolucionaria convocada por el Movimiento 26 de Julio fue sofocada por el gobierno.

El 6 de mayo, las tropas de Batista inician una ofensiva general en la Sierra Maestra para destruir la guerrilla castrista. Se producen importantes batallas como El Jigue y Santo Domingo.

Luego de un período defensivo en el que los rebeldes deben limitarse a los macizos del Pico Turquino, el Hombrito, la Bayamesa y Malverde, los soldados del ejército de Batista se retiran con numerosas bajas y desmoralizados, seguidos de cerca por una contraofensiva rebelde que cada vez posee más territorio.

El 7 de agosto, Batista ordena la retirada en masa de la Sierra Maestra y la debilidad del régimen se hace evidente. Fidel Castro decide entonces expandir la guerra al resto de Cuba. El Che Guevara y Camilo Cienfuegos son enviados al centro del país para dividir la isla en dos y preparar el ataque a la estratégica ciudad de Santa Clara, llave del camino a La Habana, mientras que Fidel y Raúl Castro permanecerán en el Oriente para controlar la región y atacar finalmente Santiago de Cuba.

El 31 de agosto, las columnas del Che Guevara y Camilo Cienfuegos parten a pie hacia el Occidente cubano. Tardan seis semanas de caminatas por zonas pantanosas de la costa sur de Camagüey y Sancti Spíritus hasta llegar a la zona montañosa del Escambray, particularmente en la zona del Caballete de Casa, en la antigua provincia de Las Villas.

De septiembre a octubre, una vez establecidos en el centro de la isla, el Movimiento 26 de Julio coordina sus acciones con otras fuerzas guerrilleras actuantes en la región, como el Directorio Revolucionario, el Segundo Frente Nacional del Escambray y el Partido Socialista Popular (Comunista) y organizan el apoyo logístico. En el oriente, entretanto, las fuerzas rebeldes, ya dueñas de parte de los llanos, cercan las principales ciudades.

El 3 de noviembre, a instancias de Estado Unidos, se realizan unas amañadas elecciones presidenciales, pero ninguna fuerza política les concede legitimidad.

Del 20 al 30 de noviembre  se  produce Batalla de Guisa.  En esta acción principal participaron alrededor de 200 rebeldes, dirigidos personalmente por Fidel Castro. Después de 10 días, Guisa sería liberada.

Esta victoria permitió al Ejército Rebelde la captura de los armamentos allí concentrados para continuar la ofensiva en diferentes localidades. Se pueden mencionar entre ellas Jiguaní,Contramaestre, Palma Soriano y El Cobre.

Desde el Segundo Frente Oriental, dirigido por Raúl Castro, eran tomados importantes pueblos como Alto Songo, La Maya,El Cristo, Dos Caminos y San Luis. En la acción, el ejército sufrió un total de 160 bajas, y la guerrilla perdió al capitán Braulio Coroneaux y varios otros combatientes.

capitán Braulio Coroneaux

A fines de noviembre, el gobierno intentó una maniobra sin destino sobre las posiciones guerrilleras instaladas en Escambray.

El 4 de diciembre, las tropas comandadas por el Che Guevara y Camilo Cienfuegos, pasan a la ofensiva. Atacan los regimientos de la zona central de la isla, con el fin de aislar a las tropas gubernamentales.

La cobarde huida de Batista.

Al terminar diciembre de 1958 la caída de la dictadura de Batista aparecía como inevitable.

El 28 de diciembre las milicias comandadas por el Che Guevara iniciaron el decisivo ataque contra la ciudad de Santa Clara, llave del centro de la isla y último reducto antes de La Habana.

El 31 de diciembre, cuando las tropas rebeldes tomaron el tren blindado que el gobierno había enviado para fortificar la ciudad, Batista decidió huir hacia Santo Domingo junto con el presidente electo Andrés Rivero Agüero, quedando el país virtualmente acéfalo y a cargo del General Eulogio Cantillo.

Luego de una reunión entre Fidel Castro y el general Eulogio Cantillo, éste intentó organizar una junta militar con sede en el regimiento de Campo Columbia, con el magistrado Orlando Piedra. Posteriormente se crea otra encabezada por el coronel Ramón Barquín, que había estado preso en Isla de Pinos por conspirar.

La maniobra fue rechazada por Fidel Castro, que llamó a la huelga general con la consigna “Revolución, SÍ; golpe de Estado, NO”, y ordenó a sus comandantes Che Guevara y Camilo Cienfuegos continuar el avance hacia La Habana y tomar las posiciones claves de la capital.

En la madrugada del 1 de enero de 1959, las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray comandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo entraron a La Habana.

Al día siguiente llegaron las columnas del Movimiento 26 de Julio, comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, tomando sin resistencia el regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, respectivamente. Al entrar a Campo Columbia, Cienfuegos excluyó del mando al Coronel Barquín y detuvo al General Cantillo.

 

 

 

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