El gobierno de Chile por segunda vez respalda un golpe de estado en Venezuela

Corría el 12 de abril de 2002 y se iniciaba un golpe de estado en contra de Hugo Chávez Frías. Los promotores del movimiento redactaron el Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional, conocida como el Decreto Carmona, por el cual se constituyó un gobierno de facto presidido por Pedro Carmona Estanga, cabeza del gremio derechista Fedecámaras. Se instruyó la disolución tanto de la Asamblea Nacional como del Tribunal Supremo de Justicia y suspendiéndose al Fiscal General, al Contralor General, a los gobernadores y a los alcaldes electos en el gobierno de Chávez.

El presidente de Chile de entonces, Ricardo Lagos Escobar, a través de su canciller Soledad Alvear, ordenaba reconocer al gobierno golpista haciéndose parte del planificado baño de sangre en contra de la democracia y que estaba en pleno desarrollo. La aventura solo duró 47 horas.

En su oportunidad, esta maniobra oscura fue denunciada y repudiada por la histórica dirigente del partido comunista chileno, Gladys Marín:

Hoy, Sebastián Piñera respalda otro movimiento golpista que busca desconocer la voluntad soberana del pueblo venezolano que ha llevado adelante una política de independencia frente a la persistente agresión de Estados Unidos y de los círculos retrógrados latinoamericanos. Estos últimos, con la incongruencia que los caracteriza, callan frente al drama humanitario de Haití, Honduras, Guatemala, sobre el centro internacional de torturas en Guantánamo, los crímenes de líderes sociales en Colombia y el desmoronamiento institucional del Ecuador.

Centro de torturas norteamericano en Guantánamo

Juan Guaidó, sin ganar ninguna elección presidencial, se auto proclamó en la calle como presidente “encargado” ante un sector de la Asamblea Nacional declarada ilegítima por el Tribunal Supremo por juramentar a tres diputados cuya elección fue suspendida por supuesto fraude. Guaidó, juró, paradojalmente, sobre la Constitución  Bolivariana de Chávez.

Piñera, no solo pasará a la historia por haber asaltado el banco de Talca, en plena dictadura militar pinochetista,  sino que se hará cómplice de la violencia desatada que pretenden imponer los golpistas. Pero se olvida, que, a diferencia del pueblo chileno que fue tomado inerme y desarmado el año 1973, Venezuela cuenta con colectivos que defenderán el proceso revolucionario. Piñera, fiel a su ignorancia, no sabe que la Constitución venezolana no contempla a un presidente “encargado”, menos cuando no existen las hipótesis de falta absoluta de presidente electo antes de tomar posesión, como exige dicha Carta Fundamental. Artículos 225, 233, 238 y 239.

En un acto de dignidad nacional, Venezuela ordenó la expulsión de la embajada norteamericana por su compromiso con la desestabilización, cosa que Chile nunca se ha atrevido siquiera a mencionar a pesar de encontrarse comprobada la participación de Estados Unidos en la génesis y mantención de la dictadura de Augusto Pinochet, con su secuela de asesinatos, secuestros, torturas y apropiaciones del patrimonio del Estado.

Les dejamos un ejemplo de lo que pretenden en Venezuela:

Fuente: https://twitter.com/VictimaGuarimba?lang=es

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