Chile: las vejaciones sexuales del gobierno de Piñera a profesoras que protestan

Dos profesoras fueron detenidas por marchar y una vez estando en en el cuartel policial fueron obligadas a desnudarse para revisar sus genitales. En medio de la indiferencia del gobierno de Sebastián Piñera ante el paro del Colegio de Profesores, el gremio denuncia el maltrato de las autoridades y una deuda histórica que el Estado mantiene con los profesores desde 1981 tras un reajuste que nunca se concretó.

No se respetaron los derechos consagrados por los artículos 94 y 135 del Código Procesal Penal. Se infringió, además, el protocolo del uso de la fuerza publicado en el diario oficial de 4 de marzo de 2019.

Las declaraciones de las profesoras se entregaron en sesión de la Comisión de Derechos Humanos  del Senado,  de 1 de julio de 2019, en Santiago, entre las 15:00 a 16:00 horas, en que se escuchó al General Director de Carabineros, informando sobre los protocolos en los procedimientos utilizados en las manifestaciones estudiantiles.
A este punto fueron invitados invitados:

El General Director de Carabineros, Mario Alberto Rozas Córdova.
La Directora del INDH,  Consuelo Contreras.
La Directora de la Defensoría de la Niñez, Patricia Muñoz.

Acompañó la denuncia el Presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilera Arévalo.

Uno de los relatos subido a las redes sociales, es el siguiente:

“Mi nombre es Paulina Cuadra Varela, soy profesora de la Escuela San Pedro de Copiapó. El día miércoles 19 de junio, nos encontrábamos junto a otros colegas, estudiantes y niños en una manifestación pacífica en las afueras del casino Antay, en la que queríamos demostrar nuestro descontento con la nula respuesta por parte del gobierno hacia nuestro petitorio docente. Cantábamos las canciones que habíamos practicado, con cacerolas en las manos, y fuimos reprimidos con una desproporcionada fuerza policial, quienes en un descriterio total arremetieron contra nosotros con su carro lanza agua”.

“Yo jamás había sido detenida, por lo que esta situación era completamente desconocida para mí. Me empujaron para entrar y ella trataba de explicar que no estábamos haciendo nada, solo cantábamos en la vía pública. Me contó que la habían arrastrado por el piso, tenía su pantalón con barro, le dolía todo el cuerpo, me dijo que sentía que le habían quebrado el dedo y que le costaba respirar”.

“Dijeron que nos llevarían a la segunda comisaria, que es la del centro de la ciudad, cuando llegamos nos interrogaron y nos dijeron que seriamos revisadas; llamaron a una “señorita”, que la verdad no recuerdo su apellido, que nos dijo: “hagámosla cortita”… Se puso unos guantes quirúrgicos y me dijo: ¡Tú primero! Entra ahí (señalando una pequeña celda) y sácate toda la ropa. Yo la miré espantada, no creí justo que me trataran así, caminé hacia la celda y me saqué mi abrigo que estaba mojado, justo ahí me di cuenta que la celda tenía una cámara en el techo.”

“Le dije que no me desnudaría ahí, (hace mucho tiempo que la institución dejo de ser confiable para mi) ¿Quién sabe dónde terminaría mi video desnuda? Ya, me dijo, y me cambió a la celda del lado, que aparentemente no tenía cámaras. La carabinera se arreglaba el guante y me decía que me desnudara, que si no lo hacía ahí, en el hospital sería peor. Yo me desesperé y comencé a llorar, no podía creer que me denostaran a ese nivel. Entré en pánico, lloraba sin consuelo y en eso entró a la celda mi colega y le dice: ya déjela tranquila, es una niña, ¿Qué no ve que está mal?”

“Esa acción de valentía se la agradeceré eternamente a mi querida Maria José Cailly Lamas. La carabinera insistía en que ese era el procedimiento, y que las dos nos debíamos desnudar. Yo estaba llorando, sin entender aún por qué nos trataban así, le decíamos que éramos profesoras, que no teníamos nada. Mi colega accede, y se sube el sostén para que la carabinera dejara de hostigarme. Eso me dio una pizca de valor, y me bajé las calzas hasta la rodilla, mientras la carabinera decía: Ya, si lo tienen que hacer las dos, ¡bájense los calzones! Yo seguía llorando y me subí las calzas, pero seguía escuchando bájense los calzones, mi compañera en un nuevo acto de solidaridad hacia mi estado, accede. Salimos de ahí, y nos abrazamos, sentí su protección. Yo de verdad estaba mal, me sentí tan humillada”.

“Escribo estas líneas desde mi sentir como docente, que vi atropellados mis derechos como ciudadana, humillada, denostada y exijo que ningún otro colega pase por este trato tan indigno (…) Me tarde en escribir, porque aún estoy algo aturdida con lo sucedido. Pero más convencida que nunca que lo estamos haciendo bien, que esta lucha es por todos; por los que ya partieron y jamás vieron el pago de la deuda histórica, por los que no reciben el reconocimiento de su mención, por los que estamos cansados de la doble evaluación, por los que no pueden compartir con sus familias porque tienen que preparar clases o materiales, por los que hemos tenido que cancelar planes los fin de semanas por corregir evaluaciones, por los que queremos estabilidad laboral, por los que creemos que es una aberración el cambio curricular que propone el gobierno, por eso y más seguiremos movilizados hasta ser escuchados”

Ofrecemos el link para tener presente los graves testimonios :

https://tv.senado.cl/tvsenado/comisiones/permanentes/derechos-humanos/comision-de-derechos-humanos/2019-06-29/170454.html

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