Los 89 años del Partido Comunista de Venezuela

Por Hugo Gutiérrez Gálvez y Rubén Jerez Atenas

Un día como hoy, 5 de marzo de 1931, en Caracas se constituía la primera célula de la vanguardia proletaria, compuesta por cuatro obreros y dos estudiantes.

Años antes un intelectual, poeta, luchador social por vocación,  y hombre de bien, Pío Tamayo, encarcelado por sus convicciones emancipadoras en la plaza militar el Castillo Libertador de Puerto Cabello, había organizado al interior de los barrotes “La Carpa Roja”.

En ese espacio de pensamiento y reflexión acometió sus clases de marxismo leninismo entre aquellos idealistas conocidos como la brillante  y heroica Generación de 1928. Como un alquimista moral transformó la prisión en una escuela de conciencia social y los grilletes en libros a estudiar.

Como diría lustros posteriores el teniente cubano Pedro Sarría Tartabull, al salvar la vida de Fidel Castro de sus captores, en 1953:  las ideas no se matan.

Con Pio Tamayo,  aprendimos que las ideas tampoco se encarcelan.

José Pío Tamayo, producto de prolongados encierros, contrae al interior de la prisión  una tuberculosis que le robó la vida en octubre de 1935, en Barquisimeto, después de haber sido liberado en diciembre del año anterior .

Hablar del Partido Comunista de Venezuela es referirse a Pío Tamayo Rodríguez.

Como los grandes, nunca buscó reconocimiento. Había  sido fundador del Partido Comunista de Cuba en 1925. Sin embargo, consiguió su carnet de militante póstumo  del Partido Comunista Venezolano en 1978, en un homenaje a su persona, obra y sacrificio.

Eran años difíciles, peligrosos y de clandestinidad. La generosidad plasmada en la defensa de  los más pobres y desvalidos se pagaba con la vida, la cárcel, la tortura o el exilio.

Pío Tamayo, en consecuencia,  llevaba una anotación en su historial que reflejaba la condena que le impuso la oligarquía, como se desprende del siguiente escrito de sus carceleros:

“Pío Tamayo: Iniciador del comunismo en Venezuela. Elemento enemigo. Preso el 14 de febrero del año 1928 y remitido al castillo el 27 de febrero del mismo año.”

Eran los tiempos de la quintaesencia autoritaria de la plutocracia venezolana representada por Juan Vicente Gómez  Chacón, hacendado, general y dictador, desde 1908 a 1935, fecha de su muerte.

La exclusión estaba impúdicamente establecida en la Constitución de 1931, que, en su artículo 32 Nº 6,  consagraba  la prohibición de la propaganda del comunismo.

En la Constitución de 1936,  dictada bajo la presidencia del general  Eleazar López Contreras,   el precepto anterior fue agravado en el mismo artículo 32, Nº 6, al disponerse:

Se consideran contrarios a la independencia, a la forma política y a la paz social de la nación, las doctrinas comunistas y anarquistas; y los que las proclamen, propaguen o practiquen, serán considerados como traidores a la patria y castigados conforme a la ley”.

“Podrá en todo tiempo el Ejecutivo Federal, hállense o no suspendidas las garantías constitucionales, impedir la entrada al territorio de la República o expulsarlos de él, por el plazo de seis meses a un año si se tratare de nacionales o por tiempo indefinido si se tratare de extranjeros, a los individuos afiliados a cualquiera de las doctrinas antedichas, cuando considerare que su entrada al territorio de la República o su permanencia en él pueda ser peligrosa o perjudicial para el orden público o la tranquilidad social”

En este contexto de persecución nace el Partido Comunista de Venezuela.

Los llamados fueron  Tomás Aquino Torres, Tomás del Carmen Torres, José Antonio Mayobre, Víctor García Maldonado, Raúl Osorio y Aurelio Fortoul.   Luego fue integrada por Juan Bautista Fuenmayor, Kotepa Delgado, Rodolfo Quintero y Fernando Key Sánchez. No podemos olvidar a  Joseph Kornfeder, Carmen Fortoul y Guillermo Hernández Rodríguez.

Un homenaje también a la publicación de difusión del partido materializada en marzo de 1931, en “El Martillo”, así como el primer manifiesto titulado “La lucha por el pan y por la tierra”.

No menor es la entrega de militantes como Víctor Paiva, que prestó su casa  en Maracay, con el riesgo que ello significaba, para que el 8 de agosto de 1937,  la primera Conferencia del Partido diera a luz a su primer Comité Central.

El Partido nació bajo la contingencia de la represión y la delación como se comprobó en la  temprana detención de dirigentes el 29 de mayo de 1931.

Tuvo que abrirse paso a través  de frentes  como  el Partido Republicano Progresista,  el Movimiento Organización Venezolana, la Federación de Estudiantes de Venezuela Organización Política y el Bloque Nacional Democrático.

Las participación del Partido en la recuperación de las riquezas del país tiene como hito especial la huelga petrolera de diciembre  de 1936, con la paralización de más de 20.000 trabajadores, que fue reprimida militarmente por el  contradictorio personaje, Eleazar López Contreras, en enero de 1937.

Decimos contradictorio porque mientras había recibido a los Barcos de la Esperanza con judíos perseguidos por los nazis, no le tembló la mano para exiliar y proscribir a comunistas y anarquistas que pujaban por una Venezuela más justa.

Con el tiempo López Contreras , popular por su frase “Calma y Cordura”, recibiría en su casa en Miami a los siniestros dictadores anticomunistas Rafael Trujillo  y Anastasio Somoza,  mientras gozaba de su exilio dorado  evitando los juicios por peculado  y enriquecimiento ilícitos seguidos en su contra en Venezuela.

Son innumerables los hechos que definen al Partido Comunista de Venezuela como agente de  cambio y progreso social que no cabrían en este artículo.

El Partido, además, ha tenido la impronta de defender siempre la soberanía de los pueblos, partiendo por la Patria de Bolívar, transformándose en un leal aliado del proceso libertador iniciado por  el Comandante Hugo Chávez Frías y continuado por el Presidente Nicolás Maduro Moros, en contra de la agresión imperialista, sin renunciar a su vocación de custodiar los intereses de la clase trabajadora.

En este entendido saludamos desde Chile al Partido Comunista de Venezuela en su cumpleaños número 89, en la persona de su secretario general, diputado de la Asamblea Nacional,  Óscar Ramón Figuera González, ​ con un abrazo fraterno a toda la militancia  y organización.

Dedicado a la memoria de Luis Fajardo y de Javier Aldana.

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